En este mundo de prisas en el que trabajamos, en el que hemos olvidado lo
valioso que es un segundo de vida, en el que todo gira en torno a los logros
profesionales que podemos conseguir, sin contar con el tiempo necesario para
poder apreciar el sabor de la vida, de la verdadera vida, que en esencia nada o
poco tiene que ver con lo que la gran mayoría de nosotros estamos obligados a
hacer en nuestro día a día. Pasamos horas y horas encerrad@s en habitáculos,
rodeados de gente que no forman parte de nuestra vida personal*, si no de
nuestra vida profesional*, a los que ni siquiera podemos dedicar mucho tiempo
para conocerlos. Valoramos a las personas por la cantidad de dinero que generan
y lo que es peor nosotros mismos nos valoramos siguiendo ese mismo rasero. El
superhéroe actual es una persona que ocupa un cargo directivo en una gran
empresa que viaja alrededor de todo el mundo y que, o bien no tiene familia fija* o si la
tiene, apenas la ve.
Terminamos resumiendo nuestra vida según la siguiente definición recogida
en el Diccionario de la RAE, “Espacio de tiempo que transcurre desde el
nacimiento de un animal o un vegetal hasta su muerte" , durante este espacio de
tiempo dedicamos una parte porcentual muy pequeñita a estar y disfrutar junto a
nuestros seres queridos o a realizar aquellas actividades que realmente nos
llenan, bajo mi punto de vista estos pequeños ratos son los que deberían y dan
sentido a la vida, no obstante si es cierto que el trabajo ocupa un plano muy
importante en la vida y que incluso hay personas que tenemos la suerte de disfrutar con nuestro trabajo, pero hay que tener cuidado ya que en ocasiones los objetivos profesionales pueden llegar a sustituir a los personales o ser incompatibles. De un tiempo a esta parte planifico mi día a día dando prioridad a lo que me haga sonreír cuando lo recuerde con 90 años, entre lo que por supuesto hay temas laborales, pero hay muchos mas temas personales, familiares etc. que hacen que ahora mismo tenga una sonrisa muy muy amplia dibujada en mi rostro.
La Vida no se mide en Euros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario